Una persona motivada puede lograr cosas increíbles; sin embargo, una persona con competencias pero sin actitud no es capaz de mover ni una célula de su cuerpo.

Hoy no te quiero dar consejos, te quiero dar motivación; lo que tienes que hacer ya lo sabes, pero, déjame decirte, con una actitud derrotista, no vas a salir de esta. De antemano te lo digo, tu talento no va a hacer la diferencia, lo hará tu determinación.
Hay dos tipos de personas durante las crisis, los que se victimizan y se paralizan porque el miedo los invade (buscando culpables), y los que toman acciones y enfrentan las adversidades. Incluso, están los que terminan de consolidar su éxito en este momento donde todos están mareados por el golpe de la vida. Estos últimos aprovechan para avanzar más rápido, mientras los demás se detienen.
Analízalo de esta manera: el mundo está en pausa:
¿Qué pasa si pisas el acelerador?
Para cuando esto pase, tú habrás tomado ventaja, te habrás preparado más para desempeñar tu trabajo, estarás un paso adelante… Y, entonces, resultó que el Covid te benefició en vez de perjudicarte.

Pero, para que esta pandemia se convierta en tu catalizador y logres el éxito, requerirás transformar el miedo en pasión, la parálisis en acción. Además de darte cuenta que estás frente a una oportunidad inmejorable para mutar, para evolucionar y para sentirte orgulloso de salir de esta adversidad con la frente en alto… ¿Qué te podrá detener?
En esta crisis vas a afrontar la disminución de tus ingresos, menos clientes dispuestos y calificados para comprar, tendrás que recortar gastos, te encontrarás con gente deprimida, estresada, ¡enojada!… Sin embargo, ¿no es esto parte de la vida normal? La diferencia es que ahora esos clientes calificados son menos, y tendrás que redoblar o triplicar esfuerzos para encontrarlos, pero siguen estando ahí.
¿Te bajaron el sueldo por la contingencia? ¿No te ha pasado ya eso antes? ¿Te quedaste sin trabajo? ¿Tuviste un problema familiar y tuviste que entrar al quite con buena parte de tu ingreso? ¿Te despidieron y en el siguiente trabajo te pagan menos? ¿Qué hiciste? ¡Fácil! Te adaptaste.

Es muy probable que muchos de nuestros lectores, en algún momento de su vida, ganaron menos de lo que están perciben actualmente ¡y vivían felices! Cubriendo las necesidades que en ese momento consideraron como indispensables ¿por qué, si en ese momento “la hacías” con la mitad, ahora no puedes?
La vida cambia todo el tiempo, las adversidades están a la vuelta de la esquina. La pregunta es: ¿Tú estás dispuesto a tomar las medidas de austeridad que una situación como esta requiere? ¿O te vas a seguir durmiendo “en tus laureles”; gastando como antes, a costa de endeudarte o perder tu patrimonio? Todo por no querer ver que tu felicidad no está en limitar las salidas a cenar, en disminuir la compradera de ropa, en bajar el costo del servicio de TV que ni ves, sino en darle lugar a tu tranquilidad, estabilidad y borrar el miedo de tu mapa mental.
Ahora, ten cuidado con lo que vas a reducir en tu proceso de “austeridad”. No destruyas lo bueno que hiciste en el pasado, ni mermes aquellos proyectos que te llevan al futuro que sueñas. Muchos de nuestros clientes lo primero que quieren reducir o dilapidar es su patrimonio, que con tanto esfuerzo lograron construir; piensan en cancelar sus ahorros, cerrar su negocio, etc. Cerciórate de que lo que erradiques es aquello que no te distanciará del destino que anhelas.
Y, si fuese el caso, estarás siendo tú el principal enemigo de tu felicidad. No busques en los políticos las soluciones que sólo dependen de ti. No busques en las conspiraciones detrás del COVID-19; si fueron los chinos, si fue en un laboratorio, o si lo tenía el murciélago.
La realidad es que dentro de ti está la cura para salir de esta crisis, tú eres la semilla que germina, inclusive cuando hay poco sol, lluvia y nutrientes. Te darás cuenta de que cuando confíes en que tú eres el único que decide el rumbo de tu vida y construye sus éxitos y fracasos; esa semilla puede convertirse en la planta más bella, más grande, más frondosa, y dará frutos como nunca lograste imaginar. Eres una semilla, esperando la crisis para crecer y enraizarse. Te darás cuenta de que desde sus raíces empezará un cambio tan profundo que nunca regresará a ser la misma.
Alcanzar tus sueños no es un tema de si puedes o no, es un tema de si estás dispuesto a hacer lo que tienes que hacer para lograrlo.
Espero pueda saber de ti cuando la neblina de esta pandemia se haya disipado, y me cuentes que remaste tan fuerte y tan rápido que ya estás por llegar a tu destino.
¡Sigue luchando!